RAINBOWS AT THE EDGE OF SORROW
6 Mar @ 08:00 - 16 May @ 17:00




RAINBOWS AT THE EDGE OF SORROW
REMUS GRECU
YUSTO / GINER presenta en su espacio en Madrid “Rainbows at the edge of sorrow”, una exposición individual del artista Remus Grecu, con texto escrito por el comisario Sasha Bovojev.
El hilo conductor entre Las Meninas de Velázquez, La maja vestida o La maja desnuda de Goya, La Gioconda de Leonardo da Vinci, o los innumerables retratos de Picasso es su enfoque en una protagonista femenina. El retrato femenino ha sido durante mucho tiempo una piedra angular de la pintura figurativa, un motivo al que los artistas han regresado a lo largo de los siglos, reelaborando constantemente su forma y su significado. Es, dentro de esta evolución continua, donde se sitúa la serie más reciente de pinturas de Remus Grecu; reflejando un nuevo giro en la manera en que este tema familiar es abordado y comprendido.
Tras años siguiendo la tradición pictórica rumana y creando obras con un trasfondo social o político, Grecu quiso hacer lo contrario: crear un trabajo que resultara impactante de una manera hermosa. Pensando en los viejos maestros que se adelantaron a su tiempo al adoptar nuevos materiales y herramientas, recurrió a la Inteligencia Artificial en busca de un concepto capaz de recrear una escena de tipo renacentista proyectada hacia el futuro. A partir de ahí, comenzó a fusionar tres motivos fundamentales de la pintura figurativa —el retrato femenino, el paisaje y la naturalez muerta— en una única lógica pictórica. En lugar de funcionar como géneros separados, estos recursos operan como registros superpuestos. La identidad, la emoción y la presencia se transmiten a través de la figura; la comprensión del mundo o del entorno, a través del paisaje; y las claves materiales, simbólicas o temporales, a través de los objetos y las frutas. Combinados, constituyen el kit definitivo de la pintura figurativa: un elenco estelar de elementos capaces de producir composiciones densas y estratificadas.
Esta idea se inspiró inicialmente en Un anciano con su nieto de Ghirlandaio, en el encuentro con los colores vibrantes de las pinturas de Lorenzo Lotto y en el deseo de capturar la estética pulida, respaldada por la tecnología, del siglo XXI. Como resultado, en lugar de cultivar el dor —la añoranza melancólica y omnipresente asociada a la tradición pictórica rumana—, las nuevas obras de Remus Grecu se centran en una idealización plástica de la belleza. En lugar de la vida rural atemporal y el retrato estoico, su tema central pasa a ser el motivo perenne de la musa femenina, acompañada de arreglos igualmente atemporales de naturalezas muertas y frutas. El vínculo atávico entre las personas y la tierra está ausente, y estas figuras entumecidas, similares a muñecas de porcelana, se sitúan deliberadamente a distancia de su entorno natural. El espectro completo de colores brillantes y vibrantes —Grecu aplica varias capas de pigmentos naturales— ha reemplazado la paleta tradicionalmente terrenal de ocres profundos y blancos “sucios”, mientras que el pesado impasto escultórico ha dado paso a una ejecución sedosa y brillante que subraya una perfección imposible. De este modo, pasa de una síntesis de la espiritualidad bizantina y el modernismo occidental terrenal a un híbrido de clasicismo occidental y la artificialidad, sublimidad y naturaleza glitch de la Midjourney IA. Utiliza estos elementos como tres ingredientes de un plato que siempre sabrá bien, aunque su sabor cambie ligeramente cada vez.
Sin ocultar el origen artificial de dicha perfección, los modelos de Remus Grecu no son personas reales, sino híbridos de algún tipo. Son el resultado de un diálogo de ida y vuelta entre el artista, que proporcionó sus fotografías, y la tecnología, que lasmodificaba continuamente en respuesta a sus indicaciones. Por sí mismos, se sienten a modo de prototipos: la manifestación de una idea de cómo debería verse ese modelo. Su apariencia atemporal —en el punto máximo de la belleza— está inspirada en la noción de Voltaire sobre la gracia que se desvanece en Cándido, y se sitúan en interiores ambiguos, a menudo adornados con cortinajes rubenianos. La idea de capturar lo inexistente, lo imaginario o lo surrealista se extiende también a las frutas representadas, que, con frecuencia, están idealizadas hasta volverse irreconocibles o son completamente inventadas. Lo mismo ocurre con los animales que aparecen en ocasiones, en particular las aves —símbolos de libertad—, que también son mutantes compuestos por rasgos de distintas especies reales. Grecu incluso añade elementos totalmente imposibles, pseudo-representacionales, como un recordatorio sobrio de la brecha entre la realidad y lo que se refleja. De este modo, casi se burla del deseo humano de perfección y de la determinación, como el complejo de Ícaro de alcanzar aquello que, en realidad, es inalcanzable.
Todo ello conduce a la inclusión deliberada de glitches. Ropas que oscilan entre vestido y pantalón, o proporciones, perspectivas y profundidades que se niegan a seguir una única lógica, actúan como contrapeso a la imagen —por lo demás apacible de belleza y perfección— evocando sorpresa, impacto y confusión. Y aunque en un principio se emplearon para introducir extrañeza en escenas aparentemente perfectas, los demonios, duendes y engendros del Bosco funcionan como señales de advertencia de que algo está, en verdad, torcido. A diferencia de las pinturas originales, que los utilizaban como “espejos” de la depravación humana, ahora nos protegen de caer en una ilusión deliberadamente construida. La perfección de la imagen ofrece así un momento de respiro, serenidad y una pausa frente a la crueldad y el peso de una realidad de la que, por lo demás, somos plenamente conscientes. Aunque similares en composición y estructura general, cada obra está pensada para contener su propio universo y funcionar de manera individual. Esto, una vez más, remite al Cándido de Voltaire, que sugiere que la única forma de encontrar la paz es dejar de obsesionarse con la metafísica abstracta y simplemente “cultivar el propio jardín”.
Los paisajes representados suelen seguir la tradición clásica del “paisaje mundial” (Weltlandschaft). Este formato panorámico imaginario se presenta desde un punto de vista elevado y se caracteriza por una línea de horizonte alta y una vista amplia que sugiere la totalidad del cosmos. Con elementos que remiten a las tierras lejanas del Bosco —vistas a través del prisma de la cultura visual medieval— , a las exuberantes y alucinatorias junglas de Rousseau o a los vibrantes escenarios tropicales de Kahlo, Grecu busca un equilibrio entre imaginación y familiaridad, asombro y atractivo. Otra cualidad compartida es la sensación de lo “manufacturado” más que de lo natural, que impregna todo el lenguaje y el concepto. El artista flamenco pionero de la perspectiva panorámica sintetizó con astucia diversas influencias no referenciales en composiciones cargadas de simbolismo y enfatizó la idea de un falso paraíso. El postimpresionista francés recurrió a una “incorrecta” ingenuidad o primitivismo para que los paisajes y follajes aplanados, de apariencia casi de collage, resultaran surrealistas y claustrofóbicos. Y Remus Grecu toma ocasionalmente estas estrategias probadas, junto con la perfección sintética, para construir escenarios igualmente ideales e imposibles y, por tanto, a la vez encantadores y humillantes. Aunque no sea inmediatamente perceptible, este “realismo” se siente “cruel” porque expone de forma sutil la decadencia o imperfección del mundo real. Su claridad vítrea es fría, afilada, transparente y despojada de cualquier ilusión reconfortante y, como tal, ofrece unarepentina y refrescante —aunque ligeramente incómoda— sensación de lucidez. Una claridad que se convierte en un punto de ruptura, donde la perfección pintada quiebra la inmersión del espectador y lo hace consciente, de manera sobria, de su propia realidad. Crea un momento que nos permite ver más allá de los etéreos arcoíris al borde de la tristeza.
— Saša Bogojev
YUSTO / GINER MADRID
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Miguel Scheroff in the December edition of NUEBO magazine. p. 80-89
14 Ene, 2025
https://issuu.com/nuebomagazine/docs/nuebo_29_diciembre_2024
Detalles
- Comienza:
- 6 Mar @ 08:00
- Finaliza:
- 16 May @ 17:00
- Categorías del Evento:
- EXPOSICIONES, Remus Grecu
- Etiquetas del Evento:
- Remus Grecu, Sasa Bogogev